Berliner TageBlatt - Los iraníes regresan en masa a Irak para la peregrinación de Arbain

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Los iraníes regresan en masa a Irak para la peregrinación de Arbain
Los iraníes regresan en masa a Irak para la peregrinación de Arbain / Foto: © AFP

Los iraníes regresan en masa a Irak para la peregrinación de Arbain

"Es como si acabara de llegar al paraíso", dice Najme, una profesora iraní, envuelta en un chador negro, que viajó a la ciudad santa de Kerbala, en Irak, como tres millones de sus compatriotas, para la peregrinación de Arbain, el punto culminante del calendario chiita.

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"Me siento muy feliz", añade esta mujer de 37 años. Cuenta que viajó con sus padres y su marido en auto desde Qom, en Irán, hasta Nayaf, otra ciudad santa chiita de Irak. Después, la familia recorrió 80 kilómetros hasta Kerbala, en el centro de Irak, donde este año se escucha hablar persa además de árabe.

Su madre, Latifé, comparte su alegría: "Llamo regularmente a la familia en Irán, les envío fotos y videos para compartir con ellos el ambiente" de la peregrinación, que culminará el sábado.

El Arbain ("Cuarenta" en árabe) es uno de los mayores encuentros religiosos del mundo. Los musulmanes chiitas guardan luto por el martirio del imán Husein, nieto del profeta Mahoma y figura fundadora del chiismo.

Después de dos años de restricciones por la pandemia de coronavirus, 20 millones de chiitas pudieron viajar este año a Kerbala, donde están enterrados el imán Husein y su hermano Abas. Y los peregrinos iraníes acudieron en masa gracias a la supresión de los visados.

La llegada masiva de peregrinos hizo que los precios de los hoteles se disparasen. Y todos están llenos. A falta de camas, algunos duermen en las aceras, sobre mantas.

En la explanada que conecta los mausoleos de Husein y Abas y en las callejuelas que serpentean alrededor de las dos mezquitas, los fieles caminan bajo un calor agobiante.

- Procesiones y lágrimas -

Por la noche, en un ambiente eléctrico, fruto de las luces de neón, hay procesiones. Hombres vestidos de negro bailan, saltando y golpeándose el pecho, al ritmo de canciones religiosas que suenan por los altavoces.

Algunos lloran, otros se abofetean la cara, recordando cómo el imám fue asesinado en el año 680 por las tropas del califa omeya Yazid en el desierto de Kerbala.

"Para los iraníes más modestos, el Arbain es una oportunidad para viajar. Es un acontecimiento religioso y social", afirma Alex Shams, estudiante de doctorado de la Universidad de Chicago especializado en el chiismo político en Irak e Irán.

"Irak es uno de los pocos países adonde pueden ir y donde serán bienvenidos", añade.

Antes de 2003 y del derrocamiento de Sadam Husein en la invasión liderada por Estados Unidos, a la mayoría chiita de Irak no se le permitía conmemorar abiertamente este acontecimiento.

Para Irán, que fomenta la participación en la peregrinación, este evento también es importante porque es "una forma de reforzar su presencia y hacerse visible en el mundo chiita", explica Alex Shams.

Entre los 20 millones de peregrinos (17 millones el año pasado), hay cinco millones de extranjeros, según cifras de Irak. Además de los iraníes, cada año acuden libaneses y paquistaníes.

También en Irak, el Arbain salpica a la política. Los dos polos que dominan la escena política son chiitas: el Marco de Coordinación, cercano a Teherán, y la Corriente clerical de Moqtada Sadr, cuyas relaciones con Irán son muy malas.

- "Familia" -

Moqtada Sadr pidió a sus partidarios que no exhibieran ningún cartel político durante la peregrinación. También prohibió atacar a los peregrinos extranjeros, "especialmente a los iraníes", y les instó a respetar las leyes iraquíes.

La embajada de Irán pidió a sus ciudadanos que permanezcan en Kerbala solo para la peregrinación.

Para Ali Takalo, un profesor iraní jubilado, esta es su séptima peregrinación.

"Siento como si estuviera en familia", dice este hombre de 60 años. Admite que antes de venir sintió algunos "temores" por su seguridad. "Pero la situación es muy buena. Lo que dice la prensa es mentira", dice.

Irak sigue sin tener un nuevo primer ministro, ya que los líderes políticos chiítas no logran ponerse de acuerdo.

La crisis degeneró en enfrentamientos a finales de agosto en Bagdad, cuando los partidarios de Sadr se enfrentaron al ejército y a los hombres del Hashd al-Shaabi, antiguos paramilitares integrados en las tropas regulares. Más de 30 partidarios de Sadr fueron asesinados.

H.Seidel--BTB