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Armenia y Azerbaiyán, un odio tenaz
Armenia y Azerbaiyán, un odio tenaz / Foto: © AFP

Armenia y Azerbaiyán, un odio tenaz

Armenia y Azerbaiyán, dos exrepúblicas soviéticas del Cáucaso, se profesan un odio tenaz desde hace décadas a raíz de un conflicto territorial, que se materializó en nuevos mortíferos combates en la noche del lunes.

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Nagorno Karabaj

En el corazón de las relaciones tóxicas entre Armenia y Azerbaiyán está la región de Nagorno Karabaj. El enclave, de mayoría armenia y anexionado en 1921 a Azerbaiyán por las autoridades soviéticas, proclamó unilateralmente su independencia en 1991 con el apoyo de Armenia.

A esto le siguió una guerra que dejó 30.000 muertos y centenares de miles de refugiados. A pesar del alto el fuego firmado en 1994 y de una mediación obrada por Rusia, Estados Unidos y Francia que conformaron el llamado Grupo de Minsk, los choques armados en la zona continuaron siendo frecuentes.

En 2020, más de 6.500 personas murieron en seis semanas de combates que terminaron con un alto el fuego mediado por Rusia y que supuso la devolución por parte de Armenia de grandes extensiones de territorio que los separatistas habían arrebatado a Azerbaiyán en la década de 1990.

Revueltas contra dinastía

Armenia, un país cristiano desde el siglo IV, ha tenido una historia turbulenta desde su independencia, en 1991. Este Estado empobrecido y enclavado ha sido escenario de varias revueltas, represiones violentas y elecciones controvertidas en un contexto de clientelismo y autoritarismo por parte de los diferentes mandatarios que se han sucedido en el poder.

En la primavera de 2018, una revolución pacífica aupó al poder al actual primer ministro, Nikol Pashinián. Este último tomó medidas anticorrupción e introdujo reformas judiciales bastante populares, pero se enfrentó a peticiones de dimisión por el acuerdo de 2020 para devolver partes de Nagorno Karabaj, que desencadenó protestas masivas.

Azerbaiyán, una tierra chiita a orillas del mar Caspio, está gobernada por una misma familia desde 1993. Heydar Aliev, un exgeneral del KGB soviético, dirigió el país con puño de hierro hasta octubre de 2003, y le pasó el poder a su hijo, Ilham, unas semanas antes de morir.

Como su padre, Ilham Aliev no ha dejado que emerja ninguna oposición, pero la victoria de Azerbaiyán sobre Armenia en la guerra de Karabaj de 2020 impulsó su popularidad.

Rusia y Turquía

Turquía, que tiene ambiciones geoestratégicas en el Cáucaso y en la Asia central exsoviética, ha hecho de Azerbaiyán, un país de habla turca rico en hidrocarburos, su principal aliado en la región, una amistad alentada por su aversión por Armenia. Ankara apoya a Bakú en su voluntad de recuperar Nagorno Kabaraj.

Los armenios también albergan una cierta hostilidad hacia Turquía a causa del genocidio de cerca de 1,5 millones de compatriotas suyos por parte del Imperio Otomano durante la Primera Guerra Mundial. Turquía rechaza ese término y califica el suceso de masacres recíprocas.

Con todo, la gran potencia regional continúa siendo Rusia, que tiene unas relaciones más estrechas con Armenia que con Azerbaiyán, aunque vende armas a ambos países.

Ereván ha participado en alianzas políticas, económicas y militares dominadas por Moscú, como la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC).

Además, Armenia necesita a Rusia más que Azerbaiyán, pues este último es un país más rico, y ha aumentado su gasto militar.

Petróleo contra diáspora

Azerbaiyán, gracias a sus ingresos derivados del petróleo, emprendió en los últimos años una campaña para darse a conocer en todo el mundo, sobre todo en Occidente, más allá de su reputación de autoritarismo y nepotismo.

Así, Bakú invirtió en misiones de patrocinio, como en la Eurocopa 2020 de fútbol.

Asimismo, Bakú intenta imponerse en Europa como una alternativa a los hidrocarburos rusos.

Armenia, por su parte, cuenta con la baza de su amplia e influyente diáspora, herederos de los refugiados de la represión otomana.

La estrella mundial de la telerrealidad Kim Kardashian, el cantante Charles Aznavour o la cantante y actriz Cher, por ejemplo, tienen en común sus orígenes armenios.

Algunos asumieron el papel de embajadores oficiosos de Ereván, como Kim Kardashian sobre el genocidio, o Charles Aznavour, que recaudó fondos para ayudar a Armenia tras el devastador sismo de 1988.

M.Ouellet--BTB