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La mexicana Bertha Navarro, la productora que descubrió a Guillermo del Toro
"El talento brilla y hay que saberlo ver", dice la veterana productora Bertha Navarro, mujer pionera en la profesión en México y considerada "la madre cinematográfica" del oscarizado Guillermo del Toro.
Con más de cinco décadas produciendo películas, entre las que también destacan obras de los mexicanos Paul Leduc y Nicolás Echevarría, Navarro, de 82 años, ha sido clave en el desarrollo del cine latinoamericano.
Hablando de su profesión, esencial para un filme pero a menudo desconocida del público, Navarro cuenta que lo que siempre ha hecho es "buscar talento".
"Tengo una manera de poder ver el talento, al hablar [con los cineastas] desde bastante antes de que yo me comprometa" con el proyecto, dice en una entrevista a AFP durante el festival Cinelatino de Toulouse, en Francia, donde le rinden homenaje.
"El talento brilla y hay que saberlo ver", remata esta mujer menuda de mirada viva y hablar pausado.
- Riqueza visual -
Su encuentro con el joven Guillermo del Toro tuvo lugar durante el rodaje de "Cabeza de Vaca" (1991) de Echevarría, la primera película que realmente produjo Navarro.
En ella, Del Toro se encargó del maquillaje de todas las etnias mexicanas que aparecen en el filme, y no a partir de una base antropológica sino de su imaginario, recuerda la productora.
"El trabajo de Guillermo visualmente tiene una riqueza enorme", insiste.
Al terminar el rodaje, Del Toro le entregó el guión de "Cronos", que sería su primera película y con la que ya ganó numerosos premios, y a Navarro le "encantó".
Ahí empezó su colaboración, que seguiría con "El espinazo del diablo" (2001) y "El laberinto del fauno" (2006), que ganó tres Óscar.
"Yo siempre, como productora, hice lo que el director, en este caso Guillermo, quería hacer", rememora Navarro, en alusión al deseo de Del Toro de trabajar con el reconocido actor argentino Federico Luppi, incluso en su ópera prima.
"Él me dice que soy su madre cinematográfica", dice con una sonrisa.
Cuando Del Toro se fue para Estados Unidos, le dijo a Navarro que fuera con él para seguir siendo su productora.
"Guillermo, me necesitan más en México. Y tú ya tienes tu camino armado", le respondió. "Y sí, siempre me quedé en mi país".
- Pionera -
Primera mujer productora en México, tuvo que abrirse camino en un sector dominado por los hombres.
Con "Reed, México insurgente" (1972), de Paul Leduc, entonces su pareja, Navarro dio sus primeros pasos en la organización y producción de una película.
En esos inicios, rodeada de equipos técnicos masculinos, explica que un asistente de sonido se burló de ella llamándola "pinche vieja" y decidió sacarlo del rodaje inmediatamente.
"Después de que le dije 'te vas', me fui yo sola y estaba temblando. Pero tuve la fortaleza de decir, no se van a burlar de mí, porque si empezamos así, yo no puedo seguir", recuerda esta mujer que ahora camina ayudada con un bastón.
Desde entonces, estuvo detrás de innumerables películas, como "Un embrujo" (1998) de Carlos Carrera, "Rabia" (2009) de Sebastián Cordero o "La delgada línea amarilla" (2015) de Celso García.
En 2015 recibió el Ariel de Oro honorífico del cine mexicano, y en 2024 el Ojo del festival de cine de Morelia, por su trayectoria y legado en la industria cinematográfica del país.
"Siempre es arriesgado, pero vale la pena el riesgo", dice sobre su profesión de apostar por una película o un cineasta.
"La vida en sí misma es un riesgo, y hay que ser valiente, salir y no rendirse", añade. "Estoy muy satisfecha de haber hecho cine de calidad, nada de solo comercializar, sino buscar calidad y talento".
G.Schulte--BTB