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El motor agrícola de Bolivia espera el cambio de gobierno para reactivar la marcha
En el granero de Bolivia, los tractores aún operan pese a la falta de diésel. En vísperas del balotaje presidencial, Santa Cruz aguarda con ansias que el próximo gobierno termine con la sed de combustible para que la producción renazca.
El expresidente Jorge "Tuto" Quiroga y el senador de centroderecha Rodrigo Paz definirán la elección del domingo. Cualquiera de los dos cerrará un ciclo de 20 años de gobiernos socialistas.
Una era que llega a su fin con largas filas de autos y camiones en proximidades de las estaciones de servicio agotadas.
La caída de las exportaciones de gas ha secado las reservas en dólares y puesto freno a las importaciones de carburantes, que se venden internamente a precio subsidiado. El resultado ha sido una inflación galopante.
En el este del país, en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, bastión de la derecha conservadora, el combustible escasea como en otros lugares de Bolivia.
"He llegado desde ayer en la noche. Tuve que dormir en el auto", cuenta Diego Mercado, productor de lácteos del municipio cruceño de Portachuelo.
Su automóvil, estacionado a unos 300 metros, espera junto a otros cientos el reabastecimiento en un punto rodeado de concesiones agrícolas.
Para hacer funcionar sus tractores, este criador de vacas de 39 años debe recurrir al mercado negro, incluso si "cuesta tres veces más".
"No podemos dejar de trabajar: la vaca no espera", explica Mercado. Su sector cifra todas las esperanzas en el cambio de presidente para relanzar su actividad.
"Confío en Tuto. Dijo que va a traer los dólares y el combustible", dice un poco más adelante Edwin Cortés, responsable de una hacienda ganadera de 9.000 reses, al mando de una camioneta pick-up. Lleva una noche esperando.
- Medidas de shock -
Fuera de la capital de 1,6 millones de habitantes, camino a Brasil, el paisaje es el mismo: estaciones vacías y filas que se alargan en los bordes de la carretera principal.
Alrededor, barbechos esperan nuevas siembras de soja junto a graneros y ganado.
El departamento de Santa Cruz produce el 60% de la carne bovina y cerca del 90% de la soja de Bolivia.
A tres horas de la capital regional y a cinco de la frontera brasileña, se extiende sobre 4.000 hectáreas la hacienda de Alejandro Díaz, dedicada al cultivo de soja y sorgo, así como a la cría de 3.600 cabezas de ganado.
Los animales conviven entre praderas y vastos corrales al aire libre con monos y capibaras, ñandús e incluso pumas.
En unos estanques de esta propiedad, que debe mantener un 20% de su área con vegetación nativa por ley, caimanes asoman sus cabezas fuera del agua.
El próximo presidente "va a tener que tomar medidas de choque muy fuertes" para corregir la economía, dice Díaz. Espera el fin de las restricciones y de las cuotas a la exportación, así como una mayor apertura a los mercados internacionales.
- "Triplicar las agroexportaciones" -
"Bolivia puede triplicar sus agroexportaciones en los próximos cinco años y ser un renglón económico tan o más importante de lo que en su momento fue la industria gasífera", dice.
Luego se dirige a supervisar el pesaje de sus toros Brangus, mezcla de las razas Brahman y Angus.
Él también se abastece de diésel en el mercado negro. Asegura que por eso estaría dispuesto a pagar, sin problema, el precio internacional si el Estado levantara las subvenciones.
El mismo parecer comparte la Asociación Nacional de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), un poderoso sindicato con 14.000 miembros.
Su presidente, Abraham Nogales, estima en entrevista con la AFP que en Santa Cruz están en capacidad de "duplicar" y "reactivar la economía".
El dirigente saluda la "apertura" de ambos candidatos hacia la producción del país para la "generación de empleos y divisas".
"La expansión que fuera (a desarrollarse próximamente) va a ser muy respetuosa (...) del medio ambiente", promete.
Pero los ambientalistas están inquietos.
"Los principales motores (de la deforestación) son la ganadería y los cultivos agroindustriales como la soja", advierte la bióloga Nataly Ascarrunz, directora de la ONG Instituto Boliviano de Investigación Forestal (IBIF).
La especialista anota que en 2024 más de 12,6 millones de hectáreas ardieron en Bolivia, de las cuales más de 9 millones en Santa Cruz.
J.Bergmann--BTB