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Una diseñadora textil franco-india resucita los diseños del Imperio mogol
Con sumo cuidado, la diseñadora textil Brigitte Singh despliega una tela con un patrón de amapolas rojas que, según ella, fue probablemente confeccionada hace cuatro siglos para el emperador Sha Jahan, el constructor del Taj Mahal.
Para Singh, que se mudó de Francia a India hace 42 años y se casó con la familia de un marajá, esta pieza exquisita sigue inspirando el trabajo de su taller.
La mujer de 67 años trata de mantener vivo el arte de la impresión de bloques, que floreció en los siglos XVI y XVII con la sofisticada dinastía foránea de los mogoles que entonces dominaba India.
"Fui la primera en dar un renacimiento a este tipo de diseño mogol", dice Singh a AFP en su taller en la región de Rajastán (oeste).
Tras estudiar artes decorativas en París, Singh llegó en 1980 con 25 años a Jaipur, el "último bastión" de esta técnica consistente en usar bloques de madera esculpidos para imprimir diseños en el material.
Llegó a Jaipur "por defecto" porque su idea era ir a Irán o Afganistán a aprender el arte de la pintura en miniatura persa. Pero la Revolución Islámica en Irán y la invasión soviética de Afganistán se lo impidieron.
- 'Magic potion' -
Meses después de llegar, Singh conoció a un miembro de la nobleza local, vinculado con un marajá de Rajastán, y se casó en 1982.
Aunque al principio todavía soñaba en el mundo del arte en miniatura persa, al descubrir los talleres de impresión en bloque todo cambió.
"Caí en la poción mágica y nunca pude volver".
Realizó sus primeros tejidos y, al pasar por Londres dos años después, se los regaló a amigos que eran conocedores del textil de India.
Impresionados, la convencieron para mostrar sus diseños a Colefax and Fowler, una prestigiosa firma de decoración británica.
"Lo siguiente que sé es que estaba volviendo a India con un pedido para pintar tejidos", dice.
Y desde entonces no ha parado.
Durante las siguientes dos décadas trabajó con una familia en la ciudad antes de construir su propio estudio en la cercana de Amber, donde se levanta un famoso fuerte.
Fue su suegro coleccionista quien le regaló la tela conectada con el emperador Shah Jahan.
Su reproducción de ese diseño se convirtió en un éxito, especialmente popular en India, Reino Unido y Japón, e incluso un abrigo con ese estampado terminó comprado por el museo Victoria and Albert de Londres.
- El tesoro del conocimiento -
Singh inicia su proceso creativo entregando los diseños a su escultor, Rajesh Kumar, que los cincela minuciosamente en los bloques de madera.
"El tallado de los bloques de madera es la clave. Esta herramienta tiene la sofisticación de lo simple", dice ella.
Kumar realiza varios bloques idénticos para cada color usado en el diseño.
"El motivo de la amapola, por ejemplo, tiene cinco colores. Tengo que hacer cinco bloques", dice. "Eso me lleva 20 días", añade.
En el taller, seis empleados trabajan en piezas de tela tendidas en mesas de cinco metros de largo.
Sumergen los bloques en el tinte, los colocan cuidadosamente sobre la tela, aprietan y los golpean.
Es un trabajo lento y complejo. Cada día no hacen más de 40 metros.
El taller produce de todo: de colchas a cortinas, pasando por muñecas de trapo y zapatos.
"Lo importante es mantener vivo el conocimiento. Más valioso que el producto, el verdadero tesoro es el saber hacerlo", dice.
A.Gasser--BTB