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El auge de las baterías provoca una epidemia de intoxicación por plomo en Bangladés
Junayed Akter tiene 12 años, pero el plomo tóxico que corre por sus venas hizo que su estatura sea la de alguien varios años más joven, al igual que la mayoría de los niños en su aldea en Bangladés.
Akter es uno de los 35 millones de niños - alrededor del 60% de todos los niños de este país del sur de Asia - que tienen niveles peligrosamente altos de exposición al plomo.
Las causas son diversas, pero su madre culpa de sus males a una fábrica, ya clausurada, reciclaba apresuradamente baterías de vehículos viejos con fines lucrativos, contaminando así el aire y la tierra de su pequeño pueblo.
"Empezaba por la noche, y toda la zona se llenaba de humo. Al respirar se percibía un olor particular", explica Bithi Akter a AFP.
"La fruta ya no crecía durante la temporada. Un día, encontramos incluso dos vacas muertas en casa de mi tía", añade.
Los análisis médicos mostraron que la sangre de Junayed contenía el doble del plomo que la Organización Mundial de la Salud considera que causa alteraciones mentales graves, y probablemente irreversibles, en niños pequeños.
"A partir del tercer grado, ya no quería escucharnos, no quería ir a la escuela", cuenta Bithi, mientras su hijo, sentado a su lado, contempla con la mirada perdida el patio de su casa.
"También lloraba todo el tiempo", añade.
La intoxicación por plomo no es un fenómeno nuevo en Bangladés. Muchos casos se atribuyen a fábricas no reguladas de reciclaje de baterías que proliferaron por todo el país en respuesta a la creciente demanda.
Los niños expuestos a niveles peligrosos de plomo corren el riesgo de sufrir una disminución de la inteligencia y el rendimiento cognitivo, anemia, retraso del crecimiento y trastornos neurológicos de por vida.
La fábrica del pueblo donde vive la familia Akter cerró tras las continuas quejas de la comunidad, pero la organización de defensa del medio ambiente Pure Earth cree que podría haber 265 instalaciones de este tipo en otros lugares del país.
"Desmontan las pilas viejas, les quitan el plomo y lo funden para fabricar pilas nuevas", explicó a AFP Mitali Das, de Pure Earth.
"Lo hacen todo al aire libre", añadió. "Los gases tóxicos y el agua ácida que se producen durante la operación contaminan el aire, el suelo y el agua".
- "Han matado nuestro pueblo" -
En Fulbaria, un pueblo situado a unas horas en auto al norte de la capital, Daca, otra fábrica de reciclaje de baterías propiedad de una empresa china funciona a pleno rendimiento.
A un lado hay verdes arrozales. Al otro, una tubería arroja agua turbia a un estanque salobre rodeado de terrenos muertos, cubiertos de un espeso lodo anaranjado.
"De niño, solía llevar comida a mi padre cuando estaba en los campos. El paisaje era magnífico, verde, el agua era clara", afirma Rakib Hasan, un ingeniero y residente local de 34 años.
"Ya ven el aspecto que tiene ahora. Está muerto, para siempre", añade. "Han matado nuestro pueblo".
Ni la empresa ni la embajada china en Daca respondieron a las peticiones de comentario de AFP.
Syeda Rizwana Hasan, que dirige el Ministerio de Medio Ambiente de Bangladés, no quiso comentar el caso porque aún está en los tribunales, pero afirmó que llevan a cabo "regularmente operaciones contra la producción y el reciclaje ilegales de baterías eléctricas".
- Inconscientes de los peligros -
El reciclaje ilegal de baterías es un negocio en auge en Bangladés, impulsado principalmente por la electrificación masiva de los bicitaxis, muy populares y que antes iban a pedales.
En el país circulan más de cuatro millones de estos vehículos y las autoridades calculan que el mercado para equiparlos a todos con motores eléctricos y baterías ronda los 870 millones de dólares.
"La mayoría de la gente no es consciente de los peligros", declaró Maya Vandenant, trabajadora de Unicef que promueve una estrategia para sanear el sector con normativas más estrictas e incentivos fiscales.
"El coste de la pérdida de cociente intelectual causada por el plomo se estima en 6,9 puntos de crecimiento para la economía del país", agregó.
Para Muhammad Anwar Sadat, que supervisa la situación en el Ministerio de Salud, la situación ya es urgente.
"Si no hacemos nada", advirtió, "el número de afectados se triplicará o cuadruplicará en los próximos dos años".
L.Janezki--BTB