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ALEX BODI ȘI AMBASADORUL REPUBLICII SUDANUL DE SUD, GUM DOMINIC MATIOK, DISCUTĂ LA BERLIN DESPRE POSIBILITATEA ÎNFIINȚĂRII UNUI CONSULAT ONORIFIC LA BUCUREȘTI
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Una treintena de países lanzan una iniciativa en favor de un "océano silencioso"
Una coalición de 37 países, liderada por Panamá y Canadá, se comprometió el lunes en Niza (sureste de Francia) a combatir una amenaza importante pero invisible: la contaminación acústica del transporte marítimo, que perjudica a numerosas especies marinas.
Ballenas, delfines, peces... muchas especies se ven afectadas por esta contaminación submarina, que interfiere en su capacidad para orientarse, comunicarse, cazar, reproducirse y evitar a los depredadores.
Los miembros de la coalición por un "Océano Silencioso" (entre ellos Francia, Grecia o Portugal) firmaron una declaración en la que se comprometen a avanzar en el diseño y explotación de barcos más silenciosos.
"Con demasiada frecuencia, la cuestión del ruido de los océanos ha quedado al margen del discurso ambiental mundial. Con esta coalición, nos comprometemos a actuar de manera decisiva para proteger la biodiversidad marina de esta amenaza invisible pero poderosa", declaró Juan Carlos Navarro, ministro de Ambiente de Panamá, citado en un comunicado.
"El océano es un mundo acústico donde el sonido es sinónimo de supervivencia, la vida marina depende de éste para comunicarse, navegar y encontrar alimento. La contaminación sonora de origen humano ahoga estos sonidos vitales, pero la solución está a nuestro alcance”, destacó Carlos Bravo, experto de la ONG OceanCare.
Los miembros de la coalición también se comprometen a integrar las medidas de reducción de ruido en la creación y gestión de sus áreas marinas protegidas, y a implementar soluciones para reducir el ruido de los barcos con el fin de proteger la vida marina.
El ruido de las hélices de los barcos, la exploración petrolera, los sonares militares o la construcción de aerogeneradores en el mar pueden recorrer largas distancias bajo el agua, según WWF.
Las belugas pueden detectar el sonido emitido por los barcos rompehielos a distancias de hasta 85 kilómetros, lo que las hace entrar en pánico y huir.
Otros mamíferos marinos modifican su comportamiento ante el estrés acústico.
La contaminación acústica oceánica también afecta a los peces, calamares y tortugas marinas.
L.Janezki--BTB