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Roberto Sánchez, el heredero de un sombrero para buscar el poder en Perú
Toda su campaña llevó un sombrero que le heredó un expresidente izquierdista, preso por un fallido autogolpe de Estado. Más que un accesorio es un símbolo bajo el que Roberto Sánchez aspira a ganar la presidencia el domingo con el "Perú profundo", rural y empobrecido.
Este psicólogo de profesión, de 57 años, dice representar a los peruanos excluidos por las élites, en el balotaje donde enfrenta a la derechista Keiko Fujimori, hija del expresidente autócrata Alberto Fujimori.
"Yo vengo de abajo", dijo el pasado domingo en un debate presidencial. "No le voy a fallar a nuestro pueblo, sobre todo a los más pobres", prometió.
Es congresista y fue ministro de Comercio y Turismo en el breve gobierno de Pedro Castillo, destituido en diciembre de 2022, apenas 17 meses después de asumir el poder, tras intentar disolver el Congreso.
Lo primero que hará si gana la presidencia, promete Sánchez, será indultar a su mentor, un maestro rural sindicalista que le entregó su sombrero campesino de paja de palma, ala ancha y copa alta, de la norteña región andina de Cajamarca.
Lo visita a menudo en la cárcel y lo emuló al llegar montado a caballo al cierre de campaña de la primera ronda presidencial de abril, en la que sorpresivamente logró colarse desde el quinto lugar en los sondeos, entre 35 candidatos.
Tras pasar a la segunda vuelta presidencial, la fiscalía reactivó un acusación supuestamente por dar información falsa sobre aportes a su campaña parlamentaria entre 2018 y 2020. El caso está pendiente.
- La "revancha" -
Fundó el partido Juntos por Perú y construyó su candidatura tras sellar una alianza con Castillo, quien le perdonó haberse abstenido y no votado en contra cuando el Congreso lo destituyó por intentar disolverlo.
"Entendió que el sombrero no era un accesorio, sino una contraseña. Con Castillo, pasó a encarnar una expectativa de revancha", destacó el politólogo Fernando Tuesta, al hablar de un "voto identitario" de la población andina.
Nacido de padres originarios de los Andes del sur el 3 de febrero de 1969 en Huaral, un pueblo costero agrícola 75 km al norte de Lima, Sánchez es un descendiente de las familias que emigraron a la capital.
En una entrevista con AFP en abril, dijo haber "trabajado toda su vida" con las comunidades.
Su base electoral más sólida está entre las poblaciones rurales y pobres del sur de los Andes, igual que ocurrió con Castillo en 2021.
"Representa el voto castillista, de la izquierda radical, provincial y rural, que lamenta la salida prematura de Castillo", sostiene el politólogo Carlos Meléndez.
Su propia fuerza es mínima: como candidato a diputado por Lima, pese a encabezar la lista, obtuvo apenas unos 14.000 votos.
- "No soy comunista" -
En un país con profundas divisiones sociales y territoriales, Sánchez encarna un voto "orientado a la protesta" y "enfocado en las demandas de inclusión", según el politólogo Jorge Aragón.
El izquierdista radical aboga por romper con el modelo económico liberal establecido por la Constitución de 1993 bajo el mandato de Fujimori.
Promete convocar una Asamblea Constituyente y establecer un Estado plurinacional para gobernar con los pueblos indígenas, similar al modelo de Evo Morales en Bolivia.
"Existe un inmenso deseo de cambio" entre las poblaciones marginadas, dijo Sánchez la AFP.
También propone una reforma judicial en la que los jueces y fiscales sean elegidos por voto popular, siguiendo el ejemplo de la izquierda mexicana.
Se casó a los 44 años. Pese a la intensa campaña, reservado con su vida privada, ha logrado mantener lejos de los reflectores a su esposa y a su dos hijas, de nueve y tres años.
De adolescente quiso ser sacerdote y estuvo dos años en un seminario católico en Lima, una etapa clave de su formación política donde descubrió que lo suyo "era lo social".
Dice venir del socialcristianismo, ser un "hombre de fe", "provida" y "profamilia". Hace poco dijo en declaraciones a periodistas: "Respeto a los comunistas, pero no soy comunista".
C.Meier--BTB