-
Líderes progresistas se unen en Barcelona para "proteger" la democracia
-
Sheinbaum da por zanjado en Barcelona el desencuentro con España
-
Sheinbaum niega en Barcelona que haya una crisis diplomática con España: "nunca ha habido"
-
El papa León XIV muestra sus cartas en la agria controversia con Trump
-
"Sorda", la película española que muestra una maternidad en lenguaje de señas
-
Irán amenaza con cerrar de nuevo el estrecho de Ormuz si continúa bloqueo de EEUU
-
Los mayores estrenos de la CinemaCon
-
Murió el brasileño Oscar Schmidt, mito del básquetbol
-
La oposición española arropa a María Corina Machado, que declina verse con Sánchez
-
Lula alerta de que cuando la democracia retrocede, "aparece un Hitler"
-
Los cruces irregulares a la UE cayeron un 40% en el 1° trimestre, según Frontex
-
La brasileña Ana Paula Maia, finalista del Booker: "Nunca hubo tanta gente cazando gente"
-
Francia ratifica la condena a un director por agresión sexual a una actriz en un caso emblemático del #Metoo
-
Renard es cesado al frente de Arabia Saudita, a menos de dos meses para el Mundial
-
Petro anuncia que visitará Caracas el 24 de abril para reunirse con Delcy Rodríguez
-
El papa denuncia en Camerún el uso de la IA para fomentar "conflictos, miedos y violencia"
-
Trump asegura a AFP que un acuerdo con Irán está "muy cerca"
-
Más de una decena de países dispuestos a lanzar una misión en Ormuz
-
Alcaraz renuncia a Madrid por sus problemas en la muñeca
-
Luces, música y cazas: Bruselas acogerá una fiesta a lo grande por los 250 años de EEUU
-
Cerca de 900 refugiados rohinyás muertos o desaparecidos en naufragios en 2025
-
El periodista italiano Roberto Saviano es absuelto en un proceso por difamación abierto por Matteo Salvini
-
Una octogenaria detenida por agentes migratorios en EEUU "volvió a Francia"
-
Japón adopta un término específico para los días "cruelmente calurosos"
-
Depardieu retira una denuncia contra un reportaje que aceleró su caída en Francia
-
La esposa del primer ministro belga relata su sufrimiento como mujer anoréxica
-
La hora de la esperanza... y la burocracia para los inmigrantes irregulares en España
-
Rescate de una ballena varada en la costa del mar Báltico entra en "fase decisiva"
-
El Congreso de Honduras destituye a altos funcionarios en un juicio político contra la izquierda
-
Excarcelan a 46 presos políticos vinculados con la industria petrolera en Venezuela
-
En una Cuba en crisis, las iglesias amplían su papel social
-
El expresidente de Birmania es indultado, la pena de la Nobel de la Paz Suu Kyi reducida
-
Meyerowitz, fotógrafo cuya vida "cambió" con el 11-S, homenajeado en Londres
-
La excuñada de Nicolás Maduro renuncia a la presidencia del Banco Central de Venezuela
-
El primer ministro británico, bajo presión por el caso del exembajador vinculado a Epstein
-
Renuncia el director encargado de la agencia de inmigración de EEUU
-
El papa celebra una misa gigante ante 120.000 fieles en Camerún
-
El soldado australiano acusado de crímenes de guerra en Afganistán obtiene la libertad bajo fianza
-
Francia y Gran Bretaña lideran una cumbre para la seguridad del estrecho de Ormuz
-
Un rapero es arrestado en EEUU en conexión con el asesinato de una adolescente
-
Una fuga en un ducto de la mexicana Pemex causó un derrame de crudo en el Golfo de México en febrero
-
Marvel revela el primer trailer "Avengers: Doomsday" en CinemaCon
-
Se hace público el archivo personal de Elena Poniatowska en México
-
La mutilación genital, una tragedia silenciosa para niñas indígenas en Colombia
-
El asediado LIV Golf realizará cambios sorpresa, según su director ejecutivo
-
El exportero del Arsenal Manninger fallece en un accidente de tráfico
-
Diez ambientalistas asesinados en México en 2025, documenta una oenegé
-
La nube estadounidense supone un riesgo para la seguridad europea, sostiene un informe
-
La fiscal de Guatemala sancionada por EEUU encabeza las calificaciones para optar a la reelección
-
El gobierno de Chile anuncia restricciones para el acceso a la gratuidad universitaria
Error de Bruselas con Magyar
La noche del 12 de abril de 2026 marcó un hito en Hungría: Péter Magyar y su partido Tisza obtuvieron 138 de los 199 escaños del parlamento, desbancando al primer ministro Viktor Orbán y a Fidesz, que se quedó con apenas 55 representantes. La victoria, cimentada en un 54 % de los votos, otorgaba a Magyar una mayoría constitucional y la capacidad de aprobar reformas profundas. En Bruselas, la noticia fue recibida con júbilo. La presidenta de la Comisión Europea celebró que los húngaros hubiesen «escogido Europa», mientras el primer ministro polaco Donald Tusk difundía un vídeo de felicitación y se autoproclamaba padrino de la nueva era.
Para muchos líderes europeos la caída de Orbán parecía el final de una pesadilla. Durante 16 años el dirigente húngaro había bloqueado o diluido políticas comunitarias, protegido los intereses de Moscú y Jerusalén y vetado ayudas clave para Ucrania. Su derrota se interpretó como un aval a los valores europeos y un signo de que la extrema derecha retrocedía. Sin embargo, este entusiasmo escondía una grave falta de previsión: los funcionarios comunitarios tenían poco más que un brindis al sol. Las instituciones europeas no habían diseñado un plan para acompañar la transición húngara. Su estrategia seguía siendo confiar en que las urnas lo arreglaran todo, como ya ocurrió en Polonia.
Por qué un cambio de gobierno no basta
El articulista Alberto Alemanno advertía en El País que Bruselas llevaba años posponiendo decisiones estructurales sobre Hungría. La política comunitaria se había reducido a una única apuesta desesperada: esperar que Orbán perdiese las elecciones. Sin embargo, derrotar al líder no equivale a neutralizar su influencia. El nuevo gobierno heredará una arquitectura legal diseñada para perpetuar a Fidesz: un presidente con poder de veto, un Tribunal Constitucional lleno de magistrados leales con mandatos de 12 años y un sistema electoral que dificulta que una mayoría popular se traduzca en una mayoría parlamentaria. Estas «agresiones constitucionales» garantizan que el llamado orbanismo pueda sobrevivir sin su creador.
La experiencia de Polonia ofrece un ejemplo aleccionador. Tras la derrota del partido Ley y Justicia en 2023, la Comisión Europea desbloqueó miles de millones de euros basándose en promesas de reforma. Dos años después, Varsovia sigue luchando contra un aparato judicial capturado y un presidente que bloquea las leyes. La UE celebró demasiado pronto y dejó al nuevo gobierno solo en una batalla desigual. Repetir este error en Budapest sería irresponsable. Sin un plan de «redemocratización» que ayude a desmontar el Estado profundo construido por Fidesz, los recursos europeos corren el riesgo de financiar a la vieja guardia y alimentar nuevas frustraciones sociales.
Un conservador proeuropeo: ¿qué propone Péter Magyar?
Péter Magyar no es un radical de izquierdas; fue funcionario de Fidesz y conoce las entrañas del régimen. Su discurso se centra en el respeto al Estado de derecho, la lucha contra la corrupción y la reapertura económica. Ha prometido restablecer las relaciones con la UE, desbloquear 18 000 millones de euros en fondos congelados y apoyar el préstamo de 90 000 millones para Ucrania. También quiere acelerar las negociaciones de adhesión de Kiev y encaminar a Hungría hacia la neutralidad energética, aunque ha fijado 2035 como fecha para abandonar el petróleo ruso, más tarde que el objetivo de 2027 marcado por Bruselas.
No obstante, Magyar mantendrá algunas de las políticas clave de Orbán. Se opone al pacto migratorio de la UE, mantendrá la valla fronteriza y defenderá los beneficios fiscales que han atraído inversiones chinas y alemanas. Su partido Tisza forma parte del grupo del Partido Popular Europeo y se declara conservador. La nueva mayoría desea una cooperación pragmática con Bruselas pero rechaza cualquier cesión de soberanía. En ese equilibrio entre nacionalismo y europeísmo reside el verdadero error de cálculo de la UE: asumir que una Hungría gobernada por Magyar será totalmente alineada con Bruselas.
Varsovia como nuevo centro de gravedad
Otro aspecto subestimado por la burocracia comunitaria es el efecto regional de la victoria de Tisza. Péter Magyar anunció que su primer viaje oficial será a Varsovia, un gesto que subraya la intención de reconstruir el grupo de Visegrado alrededor de la alianza húngaro‑polaca. Tras años de tensiones, Polonia gana un socio que comparte su apuesta por reforzar el flanco oriental de la OTAN y por vincular las ayudas de la UE con la defensa de Ucrania. Esto dará a Varsovia mayor poder de negociación en Bruselas y aislará al eslovaco Robert Fico, cuyo gobierno populista había encontrado cobertura en los vetos de Orbán.
La cooperación Varsovia–Budapest podría acelerar proyectos como la interconexión energética regional, el corredor ferroviario Báltico‑Adriático o la defensa conjunta contra la influencia rusa. Al mismo tiempo, ambos países podrían coordinarse para suavizar ciertas políticas europeas, especialmente en materia migratoria. Para Bruselas, que confiaba en reducir el margen de maniobra de Polonia tras la salida de Orbán, esta nueva entente significa que Varsovia recuperará protagonismo en el Consejo y el Parlamento europeos.
Ecos populares y advertencias
Entre los ciudadanos de Europa Central reina una mezcla de alivio y escepticismo. Muchos celebran la derrota de Orbán como un momento histórico y esperan que Hungría reconstruya sus instituciones democráticas. Otros recuerdan que Magyar podría ser un “caballo de Troya”, al mantener estructuras conservadoras y alianzas empresariales de la era Fidesz. Comentarios en foros subrayan que no será un gobierno “woke”, sino un proyecto pragmático centrado en la justicia y la eficiencia económica. Hay quien critica que Bruselas condiciona la entrega de fondos a la adopción de sus políticas, acusándola de chantaje y de haber tolerado demasiado tiempo el autoritarismo húngaro.
También hay voces que ven en la elección una victoria de la juventud, hastiada de la corrupción y la nostalgia del pasado. La comparación con Polonia es recurrente: muchos destacan que los conservadores polacos nunca toleraron las relaciones de Orbán con Moscú y celebran la caída del «último amigo de Putin» en la UE. Sin embargo, persiste el temor de que la burocracia europea repita sus errores, confunda una alternancia con una transformación y devuelva el control a las mismas élites que han capturado el Estado durante década y media.
Conclusión
La victoria de Péter Magyar abre una oportunidad para Hungría y para la Unión Europea. Pero la euforia inicial de Bruselas puede transformarse en frustración si no se abordan los obstáculos estructurales. La UE debe acompañar la transición con recursos y asesoramiento, sin caer en la complacencia ni imponer recetas que alimenten el euroescepticismo. Hungría necesita reformas profundas para deshacer el entramado legal y clientelar del orbanismo; de lo contrario, un nuevo gobierno podría quedarse paralizado antes de empezar.
Al mismo tiempo, Polonia refuerza su posición como mediador entre el Este y el Oeste de Europa. La cooperación entre Varsovia y Budapest puede impulsar la defensa del Estado de derecho y acelerar proyectos estratégicos, pero también desafiar ciertas directrices de Bruselas. En este tablero en movimiento, el mayor error de cálculo sería creer que la derrota de Orbán soluciona automáticamente todos los problemas. La historia reciente demuestra que los populismos se reinventan y que la reconstrucción democrática es un proceso largo y frágil.
Crisis laboral en EE.UU.
Monarquía: Tiempos difíciles
PSOE sinkt und Vox wächst
Islam y laicidad en Francia
Cuba al límite sin Petróleo
Bandas y Peso: Cambio crucial
EE. UU.: Operación Inminente
Al Qaeda contra Rusia?
¿Qué hacer con Chile?
¿Qué hacer con Chile?
Alarma por los F-35 Saudíes