Berliner Tageblatt - Inflación, guerra con Irán y combustibles pesan sobre Trump en las elecciones legislativas

Inflación, guerra con Irán y combustibles pesan sobre Trump en las elecciones legislativas
Inflación, guerra con Irán y combustibles pesan sobre Trump en las elecciones legislativas

Inflación, guerra con Irán y combustibles pesan sobre Trump en las elecciones legislativas

Hoy se celebran en Estados Unidos las elecciones de medio mandato, por las cuales se elige la Cámara de Representantes al completo (435 escaños) y el Senado de manera parcial (35 escaños; es decir, un tercio). Hasta ahora, los republicanos tenían una mayoría de 53 a 47 en el Senado y una pequeña ventaja en el Congreso.

Tamaño del texto:

Hoy se celebran en Estados Unidos las elecciones de medio mandato, por las cuales se elige la Cámara de Representantes al completo (435 escaños) y el Senado de manera parcial (35 escaños; es decir, un tercio). Hasta ahora, los republicanos tenían una mayoría de 53 a 47 en el Senado y una pequeña ventaja en el Congreso. Si bien este tipo de comicios suelen pasar medio inadvertidos en la esfera internacional —a pesar de la importancia que sí tienen en el seno del país—, en este caso parece ser que la comunidad internacional sí estará atenta a estas elecciones, que tienen aire de plebiscito. Trump se juega los dos últimos años de su legislatura.

Sabiendo que puede caer y lo que eso significa, el presidente Donald Trump ha estado desde hace días agitando el fantasma del fraude electoral y la injerencia externa, algo que también han hecho en las últimas semanas sus colegas Benjamin Netanyahu —a pesar de, numéricamente, haber ganado las elecciones el pasado 27 de octubre, aunque no con el margen que él esperaba— o Flávio Bolsonaro, quien perdió las elecciones frente a Lula el pasado 25 de octubre y ha tenido que huir del país para no ser procesado judicialmente.

A este respecto, Trump y su equipo tienen los ojos puestos en dos estados concretos: Alaska y California. En el primero, el candidato demócrata y el republicano tienen nombres parecidos. El primero responde al nombre de Daniel J. Sullivan Jr. y el segundo al de Dan S. Sullivan. Lo que se está investigando es si esto es una coincidencia o si se trata de una acción deliberada por parte de los demócratas para confundir a los votantes. Por otro lado, en California, el Departamento de Justicia pidió hace unos días que no se contabilizaran los votos por correo de unos 20.000 ciudadanos, bajo la “sospecha” de que no son ciudadanos estadounidenses. Un juez federal rechazó las acusaciones e insistió en que los mecanismos de control son eficaces en contra del fraude.

El pasado domingo, apenas 48 horas antes de las elecciones, el presidente estadounidense apuraba la campaña electoral con mítines en Iowa y Kansas. Si bien son dos estados tradicionalmente republicanos, las encuestas muestran que la popularidad del magnate incluso ha caído allí, en el llamado “cinturón agrícola”. 52 millones de estadounidenses ya han votado en persona o por correo, una cifra significativamente superior a los 46 que votaron de manera anticipada en las elecciones de medio mandato de 2022, durante el primer mandato de Trump.

Los ojos de esta campaña también han estado puestos, en esta ocasión, en el estado de Michigan, donde el demócrata candidato al Senado Abdul El-Sayed puede derrotar al republicano Mike Rogers y convertirse así en el primer senador musulmán de Estados Unidos. El candidato ha estado en el centro de una feroz campaña islamófoba en la que incluso se le ha intentado vincular con el extremismo islámico. Hijo de padres egipcios y nacido en Estados Unidos, El-Sayed es médico de profesión y ha mostrado su apoyo a Palestina durante la campaña.

Si las predicciones no fallan —en la encuesta final de Atlas Intel, los demócratas ganarían el Congreso con un 55,5% y los republicanos se quedarían con un 41,4%, lo que supondría una ventaja de hasta 14 puntos de los demócratas sobre los republicanos—, el partido republicano perdería el control de ambas cámaras, con todo lo que eso supone: esto permitiría al partido demócrata bloquear las iniciativas de Trump e iniciar investigaciones o incluso propiciar un impeachment.

De hecho, uno de los asuntos que se puede investigar sería el inicio de la guerra de Irán, que se realizó sin la aprobación del Congreso; también se puede investigar si el magnate que habita la Casa Blanca ha usado su poder como presidente en su propio beneficio o el de su entorno. En el caso del Senado, y de acuerdo con las últimas encuestas, los demócratas se impondrían en los siete estados clave: Michigan, Texas, Maine, Ohio, Kansas, Alaska e Iowa. En Texas no ha habido un senador demócrata desde 1988, y en Kansas desde 1932.

Donald Trump lo sabe y por eso lleva meses tramando una hoja de ruta para sortear el Congreso y gobernar a través del poder ejecutivo, de acuerdo con informa Reuters. “Altos funcionarios, entre ellos el subjefe de gabinete Stephen Miller y el director de presupuesto Russell Vought, han estado trabajando con la Oficina del Asesor Jurídico de la Casa Blanca desde abril para identificar acciones ejecutivas sobre inmigración, aranceles, costos de vivienda y gasto federal que Trump puede llevar a cabo sin la aprobación del Congreso”, reporta la agencia.

La debacle de Trump en estos casi dos años desde el inicio de su mandato se puede explicar a través de varios factores, que van desde su vinculación con el caso Epstein, la inflación generalizada que se vive en el país y la mala gestión económica de esta Administración, las redadas antimigratorias del ICE que lo han puesto en el punto de mira —con casi 70.000 personas detenidas en el último año—, las idas y venidas internacionales con los aranceles o el inicio de una guerra en febrero de 2026 contra Irán que no ha podido dar por finalizada y que ha hecho subir el precio de los carburantes hasta límites históricos, entre otros. Una guerra que, es importante destacar, ha hecho que el movimiento MAGA (Make America Great Again) se divida —va en contra de lo que Trump prometió de no inmiscuirse en asuntos extranjeros— y que es altamente impopular entre la sociedad estadounidense.

Muchas de estas acciones iniciadas por el presidente Trump se han llevado a cabo a través de decretos —como en el caso de los aranceles— o mediante la declaración del estado de emergencia para así evitar someterlas a votación. Es decir, no ha necesitado ni el Senado ni el Congreso para gobernar, a pesar de tener mayoría en ambas cámaras. Si ahora esto cambia, Trump puede tener las manos mucho más atadas a la hora de tomar decisiones.

Desde que volvió al mando de Estados Unidos, en enero de 2025, la popularidad del magnate ha ido cayendo en picado también en el ámbito internacional. Los aranceles, junto a los recortes que han afectado, sobre todo a las agencias de cooperación internacional, el secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro y a su esposa o los continuos exabruptos con diferentes líderes internacionales, parece que no, pero le han pasado factura. Tampoco ha ayudado a su imagen su apoyo incondicional al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, imputado en tres causas judiciales en su país y con una orden de arresto emitida por la Corte Penal Internacional (CPI) por crímenes de guerra y de lesa humanidad. El hasta ahora primer ministro israelí —está pendiente de revalidar su poder— es el mandatario que más visitas ha hecho a la Casa Blanca desde el inicio de este nuevo mandato.

Su acercamiento a Vladimir Putin, un líder aislado por los poderes occidentales, su apoyo a regímenes como el de Orbán o Milei, sus continuas amenazas a aliados en el marco de la OTAN o su ataque continuo a los medios de comunicación y los periodistas —tanto nacionales como internacionales— lo han convertido en un presidente prácticamente aislado, si no fuera porque ostenta el poder del país más poderoso del mundo.

Justo ayer el periódico New York Times publicaba que el tecno oligarca Elon Musk ha invertido casi 500 millones de dólares —concretamente 474—en la campaña republicana de estas elecciones de medio mandato: “nunca antes una sola persona ultra rica, que no se presentaba a ningún cargo, había gastado tanto dinero durante un mismo ciclo electoral”, se podía leer en la entradilla de la noticia. Durante la campaña electoral de 2024, que devolvió el poder a Donald Trump, se gastó unos 290 millones de dólares. A pesar de las idas y venidas entre ambos magnates, en periodos en los que se han alejado, Musk sabe perfectamente lo que hay en juego y la conveniencia para él y sus negocios de que el partido republicano se mantenga al mando.

T.Bondarenko--BTB