Berliner Tageblatt - Los Patriots buscan la gloria perdida en el Super Bowl de Bad Bunny

Los Patriots buscan la gloria perdida en el Super Bowl de Bad Bunny
Los Patriots buscan la gloria perdida en el Super Bowl de Bad Bunny / Foto: © Getty Images North America/AFP/Archivos

Los Patriots buscan la gloria perdida en el Super Bowl de Bad Bunny

Los New England Patriots pugnarán el domingo contra los Seattle Seahawks en su primer Super Bowl desde la marcha de Tom Brady, en el que Bad Bunny amenaza con robarse la atención global con su esperada actuación del intermedio.

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Aunque parten en desventaja en las apuestas, los Patriots tienen mucha historia ganadora a la que aferrarse en el Levi's Stadium de Santa Clara (California).

Bajo la guía de Brady, New England sometió la liga de football americano (NFL) al acaparar seis títulos entre 2002 y 2019.

Con la partida en 2020 del quarterback, considerado el mejor jugador de la historia, los Patriots pasaron a la intrascendencia y cedieron su lugar a una nueva dinastía, la de los Kansas City Chiefs de Patrick Mahomes.

Sin embargo, con la llegada de Mike Vrabel al banco esta temporada, los Patriots han resurgido hasta colocarse a un paso de su séptimo título de Super Bowl, que rompería su actual empate con los Pittsburgh Steelers y los convertiría en la franquicia más ganadora de la era moderna.

Para ello deberán batir a los favoritos Seahawks, que pelearán por su segundo trofeo y por vengar su cruel derrota ante los Patriots en el Super Bowl de 2015.

Los dos grandes responsables del renacimiento de New England también tienen a su alcance hitos personales.

Vrabel, integrante de la era dorada de principios de siglo, puede ser el primer campeón como jugador y entrenador del mismo equipo, mientras que Drake Maye, de 23 años, aspira a ser el mariscal de campo más joven en alzar el trofeo Vince Lombardi.

Esta marca auparía a Maye, quien se quedó a sólo un voto de ser elegido MVP de la temporada, como legítimo heredero del imperio de Nueva Inglaterra que perteneció a Brady.

"Si no eres humilde, este juego te va a humillar y Drake Maye tiene esa humildad. Todo lo que sale de su boca siempre es sobre el equipo", lo alabó Brady en unas declaraciones a la cadena Fox, para la que ejerce de comentarista.

- Un Super Bowl latino -

Entre el equipo al mando del talentoso Maye destacan dos figuras de orígenes latinas, Christian González y Andy Borregales.

González, de padre colombiano, es un pilar de la potente defensa, mientras que Borregales, primer venezolano en un Super Bowl, ejerce el rol clave de pateador.

Jaylinn Hawkins (Patriots) y Elijah Arroyo (Seahawks), de ascendencias panameña y mexicana, son otros representantes de una inédita delegación latina en la cita cumbre del deporte norteamericano.

El punto culminante de la marca latina, sin embargo, se vivirá cuando Bad Bunny protagonice el icónico show del medio tiempo, convirtiéndolo en el primero de la historia principalmente en español.

La elección del cantante puertorriqueño, el artista más reproducido del año en Spotify, ha generado un enorme entusiasmo entre su inmensa masa de seguidores a nivel global y también el rechazo de sectores conservadores de Estados Unidos.

El propio presidente Donald Trump se unió a las críticas al afirmar que la elección de Bad Bunny y Green Day, que actuarán antes y son también feroces críticos del republicano, es "terrible" y "sembrará odio".

A diferencia del año pasado, cuando fue el primer mandatario en acudir al Super Bowl, Trump no estará presente en el palco del Levi's Stadium cuando arranque el juego a partir de las 15H30 locales (23H30 GMT).

- "Una enorme fiesta" -

Con todos estos ingredientes, la edición 60 del Supertazón tendrá como inevitable telón de fondo la agresiva campaña antimigratoria desplegada por Trump a lo largo de Estados Unidos.

La tensión alcanzó sus mayores cuotas en las últimas semanas con la muerte a tiros de dos ciudadanos estadounidenses a manos de agentes del servicio policial de migración (ICE) en Mineápolis.

La semana pasada, el propio Bad Bunny condenó con dureza esta ofensiva tras su histórica cosecha de premios en los Grammy.

Las expectativas están en todo lo alto por si el reguetonero repite su protesta el domingo frente a una audiencia que supera los 125 millones de espectadores tan sólo en Estados Unidos.

Con todos los focos encima, esta semana Bad Bunny se limitó a anticipar que su show será "una enorme fiesta".

"Este domingo, el mundo va a estar feliz", prometió.

L.Dubois--BTB